Descubre todo el potencial de la comunicación con EyeOn, la tableta diseñada específicamente para que comunicarse sea más fácil que nunca.


CAA son las siglas de «comunicación aumentativa y alternativa»: se trata de herramientas y estrategias que complementan o sustituyen la comunicación oral. La CAA ayuda a las personas a expresar sus deseos, necesidades, ideas y personalidad cuando su capacidad para hablar es limitada o se encuentra en fase de adquisición.

La CAA puede practicarse sin soportes, como los gestos o la lengua de señas, o con la ayuda de soportes, que van desde simples tablas de imágenes hasta dispositivos avanzados de síntesis de voz. Los sistemas de CAA de alta tecnología suelen integrar un vocabulario en forma de símbolos o texto, predicción de palabras, herramientas gramaticales y métodos de acceso como el tacto, el seguimiento ocular o los interruptores. Estas funciones permiten a los usuarios comunicarse de manera eficaz y participar de forma más autónoma en el hogar, la escuela y la comunidad.

Personas de todas las edades utilizan la CAA, en particular aquellas con autismo, parálisis cerebral, síndrome de Down, ELA, accidente cerebrovascular, síndrome de Rett o trastornos del desarrollo del lenguaje. Las investigaciones demuestran que la CAA no obstaculiza el desarrollo del lenguaje; por el contrario, a menudo favorece la adquisición del lenguaje y la comunicación en general.

En esencia, la CAA ofrece a todos una forma confiable de hacerse oír, conectarse con los demás y participar en la vida cotidiana.

Ava es una niña de 9 años llena de energía a la que le encanta leer y escuchar música con su hermano pequeño. Tras un grave accidente de tráfico ocurrido el año pasado, ahora utiliza la CAA para expresarse y mantenerse en contacto con sus seres queridos.

Sasha es una mamá que busca una solución de CAA que realmente se adapte a las necesidades de su hija. Se siente abrumada por la jerga técnica y desea recibir consejos claros, respetuosos y duraderos.

Jordan es logopeda en un servicio hospitalario donde todo se mueve a un ritmo frenético. Solo dispone de unos minutos —y no de varias horas— para perfeccionar los sistemas, capacitar al personal y reducir la frustración de los pacientes.

La señora Charlie trabaja en estrecha colaboración con terapeutas, familias y maestros. Necesita herramientas personalizables, pero lo suficientemente sencillas como para poder utilizarlas a diario.