Durante décadas, los personajes que no hablaban o que usaban la CAA en la pantalla eran poco comunes y, cuando aparecían, a menudo se los reducía a un simple recurso narrativo: el personaje que daba lástima, al que había que ayudar o por el que había que hablar. Por fin, las cosas están empezando a cambiar.

Una larga historia de errores
Las representaciones más antiguas solían tratar las dificultades comunicativas como tragedias, misterios o temas que daban lugar a curaciones milagrosas, y rara vez atribuían a un personaje no verbal una vida interior, un sentido del humor o una capacidad de actuar de manera autónoma.
¿Cuáles son las novedades?
Una nueva generación de autores y producciones recurre cada vez más a asesores especializados en discapacidad dentro de los equipos de guionistas, dando vida a personajes cuya forma de comunicarse es solo uno de los aspectos de una representación más completa y natural.
¿Por qué los asesores desempeñan un papel fundamental?
Para ofrecer una representación auténtica, no basta con tener buenas intenciones. Los asesores con experiencia concreta en la CAA perciben detalles que a menudo se les escapan a los autores externos: el tiempo que realmente se necesita para dar una respuesta, el comportamiento que se espera de un interlocutor o incluso cómo se manifiestan concretamente la frustración y la satisfacción.
¿Por qué es importante para las verdaderas familias?
Cada representación fiel y humanizante en la pantalla facilita un poco más la interacción posterior, en la vida real, entre un usuario de CAA y un amigo, un compañero de trabajo o un desconocido, ya que esa situación ya no le resulta del todo extraña.
Cierre
La representación en pantalla no bastará para acabar con todos los estereotipos de la noche a la mañana, pero toda representación auténtica contribuye a desmontar los viejos prejuicios. Nos alegra constatar que la tendencia va en la dirección correcta y seguiremos observándola de cerca.

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